17 de febrero de 2010

Y DE NUEVO MERCEDES...

En realidad no es que Arturo vaya cayendo mejor a la audiencia, es que tanto Indhira como Mercedes Milá van cayendo peor… y a pasos agigantados. Y eso enaltece cada día más la figura de Arturo. Digamos que casi nos estan obligando a posicionarnos a favor del vasco y ya no quiero ni pensar si eso es hecho adrede porque me cuesta mucho aceptar la posición de Mercedes en cuánto al tema, lo de Indhira como todo en ella es más que previsible, pero de Mercedes no tiene ninguna explicación lógica mínimamente racionada. O se ha tomado ésta edición (cuando digo ésta, digo las dos) a cachondeo o ya está buscando otro proyecto que le motive más para terminar su carrera. No creo que se pueda estar más desafortunada en una edición que como lo está haciendo ella éste año. Se le nota cansada, ciertamente aburrida, tal que hastiada, incoherente y por momentos parece una principiante. Deja toda la carga de sus intervenciones a la seguridad de sus tablas y de su experiencia como aval de un éxito caducado. Sus intervenciones están resultando cada vez más discutidas y polémicas lo que le da la suficiente cancha como para seguir en el candelero, la cuestión es la forma en que lo consigue, y ahí es donde patina estrepitosamente asemejándose cada vez más a cualquier otra presentadora de cualquier programa del corazón y alejándose cada vez más de aquella presentadora diferente que cierto día nos encandiló a todos.

Cuando hablo de sus formas, no me refiero taxativamente a sus formas de conducir las entrevistas, su trabajo de presentadora, moderadora, guia de un programa de casi cuatro horas de duración que tiene que jugar con los tiempos, dar y quitar la palabra y enlazar la trama de manera continuada sin que se pierda el hilo, que también. Estas formas las ha perdido de manera reiterada en más de alguna ocasión durante esta edición aparcando por momentos su deber para convertirse en una forofa más y actuando de manera partidista, déspota, injusta, chulesca, prepotente y soberbia en una situación tan simple como el saber guardar la compostura y llevar equitativamente la dirección del directo, perdiendo las maneras en tono amenazante en varias ocasiones y lo que es peor dando la sensación de que perdía totalmente los papeles.

Pero hay otras formas que más extrañan al espectador y que causan mayor alarma en la audiencia que sigue el programa, son las que le salen desde dentro, las que alejándole de su profesión por un momento la retrata como persona y la hace igual a los demás, la que opina, da su versión de hechos como persona, muestra sus preferencias, su punto de vista, se posiciona como cualquier hija de vecino y se expresa como tal. A esa naturalidad esa misma audiencia exigente con este programa la terminaría de comprender sin más tesitura a no ser que para ello se haga valer de unos medios inadecuados para hacerlo. Utilizar el poder que le da su profesión, el directo, el amor de la gente al programa para sobreponer su opinión un escalón por encima de la de los demás, abusando del poder mediático de la televisión para imponer una versión de los hechos demasiado particular, es demasiado retorcido como para obviar su importancia y sus consecuencias.

Lo triste de todo esto es la utilización que se está haciendo de una visión particular para regatear con ciertos principios morales que a todos en mayor o menor medida nos atañe y de los que nos sentimos influenciados por ese quinto poder que son los medios de comunicación. Partiendo de una premisa íntima, personal, individual y perfectamente lícita, y utilizándola como cebo para generar audiencia lo que me extraña mucho es que una persona de las características de Mercedes se deje llevar y caiga en el más simple de los ridículos por un éxito puntual y pasajero y poniendo en entredicho toda una trayectoria profesional intachable de tanto años. Caer en el mercadeo más puro y dejarse servir en bandeja su propia intimidad para disfrute ajeno debe ser una característica que a ella se le ha debido de pasar, porque si no no se entiende tal derroche de facultades ni tal desmoronamiento humano.

Hay ciertos temas que rayan lo extraño de su situación y que dan pábulo a múltiples especulaciones sobre su propia forma de pensar, pero lo que jamás permite la audiencia es que se suplante su propia personalidad y quieran abanderarse en su lugar como defensores de un libre pensamiento, adalides de sospechosas maniobras para sustituir los propios pensamientos de uno a través de mensajes salvadores de patrias personales y apelando a estratagemas inocuas con las que nos quieran vender importantes derechos logrados al libre capricho de cualquier punto de vista personal.

Establecer como condición que ninguna mujer defendiera a Indhira en el momento de la agresión de Arturo, para hacer un llamamiento al escarnio público de cualquier hombre no es precisamente un buen consejo metódico para inspirarse en el principio básico de la igualdad entre el hombre y la mujer, autoproclamarse como defensora de la mujer atacando a otra mujer como Carol y no respetando su independencia no debería ser precisamente un buen ejemplo a seguir, perseguir a Arturo durante la gala con indirectas soslayadas por tener otra visión distinta de lo que significa “su propia forma de vivir” no es precisamente un verdadero ejemplo de libertad y así hasta el infinito en ejemplos de cómo la propia incoherencia de un ser humano le desnuda hasta el punto de dejarlo en entredicho.

Maniobras orquestadas al servicio de una libertad que nos permite abusar de ella a veces sin escrúpulos y que nos debería servir de espejo donde mirarnos sin la necesidad de hacerlo trizas cada vez que pretendamos aumentar nuestro caché, o simplemente sacarle rendimiento a nuestras limitaciones como persona. Se siente bastante rabia al ver que se tiran toda la noche invitándote a abandonar el plató, simplemente porque no piensas igual, y luego escuchar a esas mismas personas erigirse en defensores de la libertad y la tolerancia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mercedes es tremendamente maleducada y manipuladora. A ver si sus jefes le vuelven a dar un toque de atención, pero en serio

Chica Cotilla dijo...

Mercedes se ha ganado el derecho a opinar de lo que quiera. La persona que tiene suficiente personalidad no se deja influenciar ni por la opinión de Mercedes ni por la de Tejero; pero no hay que quitarle el mérito que tiene su larga trayectoria profesional y privarle la licencia de ser hasta subjetiva puesto que hay personas a los que nos agrada un periodista/presentador cercano, más humano que deja entrever verdadero interés en lo que trabaja, que se implica y asume las consecuencias de ello para no ser un mero escaparate que presenta de forma anodina y estéril un evento donde las reacciones y los sentimientos, como es el concurso Gran Hermano, son el pilar fundamental del programa.

Mercedes Milá es visceral y apasionada porque se ha ganado el derecho de poder serlo y participando de un concurso donde la emoción es el hilo conductor y no hay mayor trascendencia, no me parece un despropósito.

Guay el blog, por cierto.

x dijo...

chica cotilla, no estoy deacuerdo en tu aseveración de la actitud de Mercedes. Lo de su profesionalidad queda fuera de toda sospecha, pero en ésta edición su partidismo ha excedido por momentos cualquier límite. Recuerdo la noche de la primera expulsión de Carol, para mí fué bastante elocuente. Ha caido en múltiples contradicciones, la última la pasada gala donde le pide a Bea un poco de autocrítica y habiendo siedo incapaz de habersela exigido a Indhira. Sus formas las ha perdido en bastantes momentos, ha demostrado cierta soberbia, chuleria y prepotencia en alguna ocasión, ha beneficiado a unos en detrimento de otros a quienes ha señalado con su dedo acusador como los malos de la pelicula. Si ella puede hacerlo, ha de saber aceptar tambien las críticas, cosa que no ha aceptado de buen gusto. Este año la he visto bastante desquiciada.

gavina dijo...

Melania y Ainhoa ya os podeis ir atando los machos:
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Verguenza para el genero femenino son Melania y Ainhoa, pero sobre todo Melania, que despues del penoso suceso donde todo un cromañon intenta agredir a una "mujer", lejos de solidarizarse con esta, se alinean con el macho y le defienden, incluso, la susodicha Melania, masajea sin ningun rubor la mano objeto del delito.

Mientras, el hombre Pepe haciendo gala de la mas rabiosa actualidad y modernidad defiende a la hembra herida por el cromañon (esta si, la otra no, a Imma la llama repulsiva, como mujer y como persona).

Porque ya sabemos todas, que las mujeres somos solo un genero, y estamos obligadas a defender a otra por la unica razon de serlo, aunque esta sea la persona mas indecente del mundo.

Mujer- defender Mujer.

Hombre- defender Mujer.

Mujer- no defender hombre jamas, bajo ningun concepto.

Ademas siempre que haya algun problema en el que este implicada Indhira. la culpa la tendran los demas, siempre con el apoyo inestimable de su madrina y su gatito.

Aclaracion: En este caso demas = mujeres, vease Carol, Tatiana, Nagore etc, etc.

Proximamente en sus pantallas, de ordenador y de television.
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Este comentario lo escribi,el mismo dia que expulsaron a Arturo.

Poco me equivoque, y es que este año Mercedes tambien, se esta repitiendo mucho en sus formas de actuar.

balzac.

Perdona que vaya con tanto retraso, pero es que como te he descubierto hoy, me estoy poniendo al dia.

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