13 de febrero de 2010

INDHIRA NO AGUANTA SIN ARTURO

Ser de Indhira o ser de Arturo, esa es la cuestión. Como en las películas de buenos y malos, como en las barras los lunes o se es del Madrid o del Barca, y así, según el resultado así nos va la sonrisa aunque siempre tendremos justificación suficiente en la manga para poder defendernos si nos ha ido mal y entre ella cientos de argumentos bien preparados para atenuar el palo. De esta no me moverán, disfruta ahora que mañana veremos que pasa. Pues sí, como la vida misma. O es blanco o es negro, ya sé que la filosofía no es una ciencia exacta y hay matices pero esos ahora no nos importan mucho, total, nos van a llevar al mismo sitio.

Bueno, pues en ésta película yo me posiciono con los malos, soy (quien me lo iba a decir a mi) arturista declarado, y eso que durante la edición normal no era mi favorito. Bueno en alguna ocasión si, cuando se alejaba de Indhira me caía mejor, pero cuando volvía con ella le declaraba la guerra. En éste Reencuentro me sucedió igual, cuando estaban juntos me producían grima, cuando se distanciaban y cada uno tiraba para su lado, mi elección siempre iba para Arturo. Era ahí, cuando veía al Arturo que yo queria ver, el que me gustaba, esa bestia de las cámaras que todo lo envolvía, sin embargo eso nunca me pasó con Indhira, ni sola ni acompañada, huía de ella y no sé muy bien porqué, solo sé que había algo en ella que rechazaba, algo que nunca me terminé de creer. Con Arturo, aún en los momentos en que estaba con ella, yo percibía un trasfondo en él que siempre me llamaba la atención y me decía que pena que éste chico no concursase solo, se llevaría el concurso de calle pero con ésta chica la está pifiando. Supongo que serán conjeturas de esas invisibles que uno se hace a sí mismo de vez en cuando. Pero siempre confié mucho más en él que en ella, le veía un algo mucho más auténtico y verdadero, algo más real, más sincero.

Ahora dicen que Arturo es el malo, por eso dije yo antes que me posicionaba con los malos, pero como uno lee tanto y al cabo del día casi se vuelve tarumba, me he dado cuenta que tambien me posiciono con los buenos, es decir, soy al mismo tiempo bueno y malo. Ya me dirán que según azote el viento nos convertimos en unos u otros, pero los vientos nos soplan desde cualquier lado, y casi nos volvemos camaleónicos,  pero para que me entiendan de manera ciertamente pedagógica, soy bueno cuando me leen los arturistas y malo cuando es indhirista quien me lee, así seguro que me entenderán mejor, verdad?. Si para Indhira, Arturo es el malo, para Arturo, Indhira es la mala, por tanto para quienes nos hemos decidido por Arturo estamos en el bando de los buenos, o al menos eso pensamos, porque para los otros es al contrario, somos los malos, ellos son los buenos. Os aconsejo que lo experimentéis, es una sensación superrelajante eso de pertenecer al mismo tiempo al bando de los buenos y de los malos.

Es curioso esto de buenos y malos. Cuando Indhira agredió a Carol, para  mí Carol era la buena y fue a mis ojos vista como la víctima de aquella agresión, por supuesto que no hay ni que decirlo que Indhira era la mala, en ésta edición me ha pasado una cosa curiosa, y es que el agresor ha sido Arturo e Indhira la víctima, pues curiosamente no me ha sucedido igual, sigo viendo a Indhira como la mala y a Arturo como la víctima. He llegado a la conclusión de que no sirve de nada ser bueno o malo, hacer buenos o malos, ver a unos como buenos y a otros como malos, total, vamos a llegar al mismo sitio, los de Indhira me van a seguir viendo malo porque voy con Arturo, y los de Arturo bueno, yo al contrario seguiré viendo malos a los otros. No sabía que eso de pasarse de malos a buenos o viceversa era tan complicado. Casi me quedo como estoy. Bueno y malo.


Para los buenos. Esta tarde cuando ví a Indhira en el confesionario decir la tarde de la expulsión de Arturo, que por supuesto tenian que expulsarlo porque había hecho lo mismo que ella le había hecho a Carol (en que quedamos guapa, lo hiciste o no lo hiciste por fin?) que por supuesto ella no se iba de allí ni “jarta” vino, (con esos pelos revolucionados, esa cara descompuesta y esa sonrisa a medias), me he dicho, será prepotente la tía. Pero después cuando han puesto el de ayer mañana, y la veía casi con los mismos pelos, la misma cara desencajada,  diciendo aquello de “me voy, me voy, me voy”, entonces me he dicho, esta tia quiere volverme loco….. Pero despues viéndolo detenidamente y escuchar eso de que si te quedas te ponemos otra pareja, preguntarle que pareja le iban a poner, para rematar eso de la coherencia con sus fans para que éstos no tuviesen que votar a ninguna Tatiana, ninguna Nagore, ninguna Carol por el efecto pareja y por supuesto tener que repartir el premio con sus enemigas (perdón?), y que por eso se iba. Vamos, en caso de compartir premio con enemigos mejor con Arturo, pero se niega en rotundo a repartirlo con Tatiana, por ejemplo. Ahí, ya me ha matado. Por favor, que alguien le lea a ésta chica de que va éste concurso. Hasta ahí la versión oficial.


Miedo, cobardía, nula autoestima o simplemente un bluf. Ni siquiera lo ha pensado, se ha hecho la composición de lugar (esa noche durmió sola) y le entró el pánico, sacó toda esa personalidad de la que carece y parece ser que ya se ha cansado a sí misma de ser tan víctima (por ahora y hasta el domingo). Os suena eso del todos contra mí, bueno pues eso mismo en versión Pepe, significa ir por la autopista en dirección contraria, a lo que ella misma asentía (menos mal que no se enteró de lo que le decían). Y cuando llegas a éste punto y te pones a leer, vas y piensas, bueno tampoco hay que pasarse con todo el lio ese de psicólogos, de estar mal de la cabeza, y todas esas chorradas. La chica tiene un problema, se llama Arturo. La chica tiene otro problema, no sabe lo que quiere. Y otro, la chica va de lista. Y en algunos momentos hasta lo ha sido, al menos ha aprovechado su momento y eso no todo el mundo lo hace. Pero por favor, coherente?. Ha utilizado su condición de mujer para victimizarse dejando un interrogante bastante importante en éste colectivo, parte del cual no se siente identificada con ella. Nos ha vendido su amor en fascículos coleccionables y previo pago de tasas mercadeando con él y jugando con él, ahora si, ahora no, en la vida me volveré a unir a una persona como ésta, me ha hecho mucho daño, me me me, a mi, a mi, a mi. Basta con recordar aquella publicidad de la gala de la expulsión de “su amor”, aquella cara “de amor” que puso al saber la expulsión de Arturo.

Hablar de Indhira es entrar en bucle y nunca acabar, como buena para quien la quiera, me planto con los malos, o con los buenos, me da igual, pero el cuadro ha quedado limpio y si algo tiene de bueno el reencuentro es que no hay sarays, ni gerardos, ni lauras, ni toscanos a quien engañar, allí hay personalidades acusadas que no se andan con las ramas, que te dicen las cosas a la cara, y que te dan treinta vueltas hasta marearte y tener que en un solo día subir al confe a decir que te quieres ir.

Para los malos. Arturo era uno de ellos y además coherente.

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