10 de febrero de 2011

TAMBORES DE GUERRA


    No me atrevo a pronosticar la salida de esta noche. Las encuestas este año no están siendo muy fiables y guiarnos por nuestra propia lógica puede resultar bastante atrevido. La verdad es que es una expulsión bastante descafeinada y eso después de una semana tan intensa como la pasada podría estar pasando bastante factura. Las opiniones están divididas y aunque resulte curioso la igualdad que se presume no acierto a saber de forma meridiana entre quien exactamente. Todos los indicios apuntan hacia Rubén, pero existe un sector que se inclina por Lydia y otro surgido de forma fantasmagórica que da con los huesos de Dámaso en la calle.

     No es por desconfiar pero la emergencia de Dámaso para ser el expulsado me hace debatirme entre mi lógica natural o intuitiva que nunca podremos explicar de donde procede o estrategias poco definidas que subsanen cualquier tipo de error ante una hipotética final más o menos atractiva. No veo a ese votante de esta semana intentando echar a Dámaso para salvar a Lydia o a Rubén, sino más bien lo contrario que sea el manchego el tapado de la semana y que la lucha se dilucidase de forma natural entre la rubia y el gaditano.

     Dejaré las desconfianzas aparcadas y me atreveré a imaginarme la insustancial entrevista que hoy podria tener Rubén en plató. No sé por donde coger a este atrezzo de concursante, ni antes ni ahora, pero antes tenía pase, formaba parte de la nómina habitual de posibles engendros mediáticos que al uso nos sacara de la rutina con una historia novelada. Pero y ahora?. Entró en la repesca como favorito y con el mayor número de votos, se le estuvo promocionando por activa y por pasiva como una alternativa real de ganador y todo fué entrar en la casa y mostrarnos su mejor cara, su única y definitiva cara, diria yo. Dudo mucho y lo siento si aquellos que en su dia lo consideraron como posible ganador siguen viéndolo igual, puesto que jamás coló en mucha parte de audiencia esa imagen de “bueno” que se nos quiso inyectar, aunque a decir verdad, creo que sí es cierto que le persigue de la misma forma que le aleja de cualquier realidad.

    Ser bueno no es malo, siempre es apetecible para cualquier concursante tener esa imagen, pero sobreexplotarla hasta el punto de meterte en tu propia urna para que esa imagen no se dañe o se ensucie termina por ignorarte. Esperar a que los “malos” se zancadilleen por si solos y esperar su rédito es conocer poco el programa o haber hecho demasiado caso a mamá, cosa que como hijo impecable no me extrañaría. Pero por favor, de ahí a hacer el ridículo intentando ser o parecer interesante, yo creo que ha terminado de desquiciar a una audiencia ávida de acción y de vida.

     Resucitará la cadena los fantasmas de Chari y nos envolverá de nuevo en un bucle espantoso y soporífero intentando agotar unos últimos cartuchos?. Posiblemente, si, pero yo me apeo y me quedo en la casa que allí se está mucho más entretenido.

     Ni que decir tiene que ese entretenimiento tiene visos de tragedia griega donde los cuchillos y las puñaladas sobrevuelan por no pocas cabezas y la intensidad y la emoción hacia donde se va dirigiendo éste final de edición nos está implicando en demasía a los de este lado. Dentro podriamos certificar el aislamiento de la pareja que a partir de esta misma noche será más que evidente con un frente total abierto en su contra y un comandante de operaciones tocado en su propia miseria que por su intento de manejar unos hilos demasiado complicados podría estar llevando la batalla a un callejón si salida por torpe. Marcelo no da con la tecla y se está dejando enredar por Yago hasta el punto de estar dirigiéndose a pasos agigantados a una hecatombe mayúscula. A veces pienso si no fué un error dejar a Marcelo dentro para acompañar a Laura en su desenlace.

     Pero confio en Laura hasta el punto de poder enderezar la situación y sacar su personalidad a flote para poder hacerse con las riendas que demasiado excelsa le ha cedido a su pareja. O Laura termina con el paripé de Yago o lo va a pasar mal hasta el final del concurso, y terminar con Yago, aunque le pese, pasa por poner firme a Marcelo y quien sabe si no una nueva y definitiva ruptura de la pareja.

      Las cartas están sobre la mesa del salón de Guadalix boca arriba y a la vista de todos, o la pareja se sale de su nicho y las mira de una vez por todas o la intensidad de la semana pasada va a quedar en simple juego de aficionados comparado con lo que se avecina. Ese frente antiLaura está trascendiendo a marchas agigantadas fuera de aquellos muros lo que va a dar lugar a una lucha encarnecida entre seguidores de todos los concursantes unidos en contra de la pareja y un grupo de seguidores y seguidoras de ésta que se van a tener que poner el mono de trabajo para llevar su objetivo a buen puerto. Los tiempos no corren favorables, y como decía un comentario anoche, quizás la sobreexplotación que la cadena está haciendo de Laura y Marcelo le pudiera estar sacando poco a poco los ojos de forma silenciosa.

    Sigo confiando en Laura, y la alejo cada día que pasa más de Marcelo, será feliz si ella quiere fuera de esa casa, lo serán los dos, o será lo que tenga que ser, pero espero a la Laura capaz de todo, lo bueno y lo malo y que coja las riendas de su propio concurso de forma independiente, que defienda aquello en lo que crea, pero que se plante como otras veces ha hecho y dando un puñetazo en la mesa donde están las cartas, les diga de una vez por todas a aquellos sucedáneos aprendices de protagonista quien está siendo la verdadera reina este año. Que sus seguidores hagan caso omiso a los cantos de sirena que les van a llover por todos lados y defiendan su reinado como siempre han sabido hacer y como se han ganado y con el único arma que hasta hoy es conocido y lícito, su confianza.