Hablaba el otro dia de la sensación generalizada que existía en torno al vencedor de esta edición, y asumía la creencia de que en todos sitios se veía a Laura como la principal candidata. Incluso leyendo los comentarios de las personas que la rechazan uno tiene el presentimiento de que se asume su victoria con cierta resignación incluso cierta preocupación. Dependiendo del sitio donde leamos podriamos deducir la tendencia hacia uno u otro concursante, cosa que ha ido sucediendo a lo largo de todo el concurso. Ahora sin embargo parece que no, que el presumible triunfo de Laura ha centrado el debate en torno a su figura y a la tesis que justifica la historia que se supone le llevará al triunfo. Porqué Laura.....? se pregunta todo el mundo, extendiendo cada cual sus propias razones para compartir o para rechazar.
Parece como si todo el mundo de golpe se hubiese olvidado de Yago, quien desde aquí siempre habiamos dicho que sería su enemigo natural para disputarle el premio. Como si la evidencia de lo palpable se lo hubiese quitado de enmedio por arte de magia y nadie le viera como rival sino acompañante en este acto final, a nadie parece preocuparle ya el segundo o tercer puesto o quien será el expulsado esta semana. Todo gira en torno a Laura, a la pareja y en las conclusiones y consecuencias que esta historia ha tenido en el concurso. Dos opciones únicas, un si o un no y solo un veredicto. Al final de todo parece como si se nos guiase hacia un estrado extraño que precede a la voz de cualquier jurado popular y una sola respuesta: culpable o inocente Es hora de fiscalizar el comportamiento de Laura y de oir la voz de testigos que en su defensa o en su contra nos reporten las pruebas necesarias para tomar una decisión, cuando parece que ya esta está de antemano tomada y solo se está a la espera de la sentencia final. En su defensa se apela a la historia que esta concursante ha generado y que ha conmovido a cientos de seguidores del programa quienes han visto en ella rasgos propios de identidad que les han llevado a asumir su propio comportamiento, donde se han visto reflejados como en un espejo todas las vicisitudes y entrañas que han emanado de esta relación, se apela a la naturalidad o autenticidad de la cercanía de su principal protagonista, se han oido voces defendiendo su valentía para tomar decisiones importantes o a la generosidad de un corazón destrozado que por fín ha podido ver la luz, se ha defendido su historia de amor y se ha creido que este fin haya podido justificar todos sus medios.
Se han escuchado voces que hablaban de credibilidad, de sufrimiento, de cercanía, de identificación con los problemas y las dudas que muchas jóvenes parejas viven diariamente, de empatía, de generosidad incluso de solidaridad, hay quienes ven a una buena persona, y hago inciso atendiendo a esa moralidad con que a veces se recurre que dice que el ser bueno es el que renuncia a sí mismo y se entrega, el que hace lo que hace de forma desinteresada sin tomarse en cuenta, aunque hoy en día por suerte sabemos que el desinterés de una persona hacia sí misma es más una patología que un valor moral, no dudemos de que ese renuncio a sí misma es porque ha encontrado ese punto de interés en su satisfacción, le quiere, le necesita y le gusta. Tampoco habría que pensar que el hecho de ser bueno sea necesariamente ser una imbécil que se deja pisar sino que atrae hacia sí misma algunos de los placeres que ella misma elige, el amor, el sexo, la ilusión o el entusiasmo entre otros.
De todas las voces atacantes hay una que me está llamando poderosamente la atención y corresponde más a una impostura moral que a otra cosa, el deber ser así de esta manera o de la otra. Esto creo que no funciona así, no se le impone a nadie el deber ser así como a nosotros nos gustaria, como un recorte, sino que habria que estimular la libertad, la autoconfianza y el enganche a las propias aventuras personales con arreglo cada uno a sus posibilidades, ser bueno o ser feliz no es precisamente vivir decepcionada frente a un mundo cruel, sino disfrutar de tu existencia y contagiar con tu disfrute a los que te rodean.
Laura no es simple, no es un modelo de conducta, pero si nos regala una constante superación de contratiempos. No es tan buena, pero tampoco tan mala, o quizás si, sea un poquito buena y también un poquito mala, pero acaso no debería ser asi siempre? No somos la mayoria ambivalentes?. Creo que en algun momento deberiamos relativizarlo todo un poco y frenar un poco algunas viejas costumbres de querer que todo el mundo sea como queremos. Tambien se podria conocer a las personas a través de sus méritos y no siempre de sus taras.
Dejo el panel abierto al fiscal acusador para que tenga su turno como le corresponde, no sin antes hacerme la siguiente reflexión, de verdad la decisión final está en manos de doscientas taradas? No podria ser que Laura gustase a más de doscientas, o tal vez gustase a mucha más gente de lo que la gente se cree?.
Y si es así..... porqué?
